Bueu: del Museo Massó al viejo astillero de Purro

Vista de la playa de Banda do Río, en el centro de Bueu, desde el espigón de Beluso.
Un itinerario por las Rías Baixas debería incluir siempre una visita a Bueu porque es un pueblo imprescindible para comprender la estrechísima vinculación de Galicia con el mar. Cierto que el sabor marinero se percibe en cualquiera de las localidades de las Rías Baixas (y de las Altas), desde Muros hasta A Guarda, pero, a diferencia de las demás, Bueu posee un tesoro único: la historia de la pesca y de la industria conservera de Galicia condensada en el Museo Massó, el primero de los cinco museos de titularidad autonómica de Galicia.
Ubicado en lo que fue la antigua fábrica de conservas Massó (1883-1993) frente al puerto pesquero, los fondos del Museo son de un valor incalculable. Y no solo por la valiosísima colección de los industriales Gaspar y José María Massó, conformada por libros antiguos especializados en temas marítimos y navales –muchos de ellos incunables–, manuscritos, documentos, cartografías, instrumentos náuticos, esferas celestes y terrestres y maquetas de embarcaciones históricas.
También por el valor documental de las exposiciones permanentes que acercan al público a la historia de la industria conservera de Galicia, iniciada por empresarios catalanes en el siglo XVIII y desarrollada después en sociedad con empresarios franceses que, ante la crisis de la pesca de la sardina en Bretaña, vieron la oportunidad de negocio en las costas gallegas.
Integran estos fondos grandes fotografías antiguas de hombres y mujeres trabajando en la fábrica; acuñadoras, guillotinas, una autoclave para la esterilización de la conserva, latas y planchas litografiadas procedentes de la factoría Massó, cuya actividad alcanzó el cenit a mediados del siglo XX, de la mano de Antonio, Gaspar y José María Massó, la tercera generación de los Massó.
Hay, además, referencias a la pesca –incluida una sección dedicada a la cruel caza de la ballena, industria en la que Galicia fue primera potencia española en el siglo XX, con tres factorías balleneras en sus costas– y a la carpintería de ribera, con una muestra de herramientas y dos embarcaciones tradicionales, un bote polbeiro (dedicado al pulpo, polbo en galego) y una dorna.
Barcos mejilloneros en el puerto pesquero de Bueu.
Puerto pesquero y astillero de Purro
Entrar en el Museo Massó es, por tanto, obligatorio. Antes o después de un paseo por el puerto pesquero, donde podemos apreciar la dimensión que continúa teniendo la pesca en este municipio. Los barcos más grandes, atracados contra el muelle, son los mejilloneros. Llaman la atención por sus vivos colores, sus grúas y sus enormes cestas de acero inoxidable en la cubierta, y su número da idea de la importancia del cultivo de mejillón en las bateas, actividad típica de estas rías. Un barco, una empresa: muchas familias viven de ellos.
Al lado del puerto pesquero está la playa de Banda do Río, de unos 300 metros, y encima, separado solo por el paseo marítimo, llama la atención de los viandantes el viejo astillero de Purro, casi en ruinas. Forma parte de la fisonomía de Bueu desde 1920, cuando comenzó a funcionar un pequeño taller dedicado a la construcción de pequeñas embarcaciones, como gamelas, chalanas, botes polbeiros o traineras.
Astillero de Purro, también conocido como de Banda do Río.
Con vigas de madera y techo de uralita, este astillero es la única carpintería de ribera que se conserva de las casi cien que llegaron a funcionar en la ría de Pontevedra, pero presenta un estado de total abandono.
Tras una fuerte campaña ciudadana de divulgación y de defensa de su valor patrimonial, a principios de este año la Xunta de Galicia lo incluyó en el Inventario del Patrimonio Cultural de Galicia, y se espera que en el futuro sea un espacio museístico complementario del Museo Massó que sirva para rescatar la historia de la carpintería de ribera y potenciar la cultura marítima de Bueu.
Pero cada día que pasa, mientras llega el dinero para su puesta en valor cultural, su débil estructura se deteriora y amenaza con desplomarse.
Desde afuera, entre el abandono y el desorden reinante todavía es posible apreciar algunas herramientas de trabajo y pequeñas embarcaciones, así como la división en los distintos compartimentos con que fue creciendo en sus más de ochenta años de historia.
Actualización 4/12/2013: Se están dando pasos para la rehabilitación del astillero de Purro. Un concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de Bueu ha recibido catorce proyectos de rehabilitación, que se expondrán hasta el día 5 de enero de 2014 en el Museo Massó.
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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

Hay 2 comentarios

  1. Edurne dice:

    Eso te da idea de hasta qué punto fue abandonado y olvidado, Leticia. Esperemos que pronto se haga justicia con él, que es una parte esencial de la historia de Bueu, y todo el mundo pueda disfrutarlo.

    Gracias por tu visita y por tu comentario, y vuelve cuando quieras.

    ¡Ah! Y cualquier sugerencia será bienvenida. Un abrazo.

  2. Leticia dice:

    Me encanta el blog.
    LLevo 8años yendo a Bueu a ver a mis suegros y ahora cada dos por tres y siempre que paso por ese astillero ni tenía idea de lo que era de lo abandonado que está!Pensaba que era como una especie de granero abandonado!!
    Sigue asi!!

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