Cambados. Centro histórico, tierra de pazos, capital del vino y cuna de gallegos ilustres

Publicado en “Turgalicia. Revista para descubrir Galicia”. Núm. 9. Diciembre 2007-Marzo 2008En la desembocadura del río Umia, en la ría de Arousa, Cambados es el resultado de la fusión de tres villas históricas –una pescadora, otra administrativa y otra aristocrática–, tan sabiamente realizada que todas conservan su genuina esencia.

Sin duda, el pazo de Fefiñáns es el monumento más fotografiado de Cambados (Pontevedra). Y no es para menos, a la vista de su imponente fachada en ángulo recto y el arco que lo singulariza –puente de unión entre las dos huertas del pazo– que se alargan como en un gran abrazo formando la plaza a la que da nombre.

El pazo, que goza del encanto de seguir habitado –una puerta entreabierta deja ver signos de vida corriente en un triciclo infantil olvidado en un patio–, llama la atención por su arquitectura renacentista italiana, representada en dos amplios balcones circulares a ambos extremos del palacio, su bellísimo arco-puente de traza barroca y su torre del homenaje. Quien penetre en sus jardines se sumergirá en un espacio botánico dominado por camelias, palmeras, bojes y robles, con artísticas fuentes de piedra, y un pasadizo de cuento de hadas. Pero éste es otro reportaje.

El pazo y la plaza de Fefiñáns constituyen la primera parada en Cambados, con el aliciente, además, de poder visitar la bodega del pazo, una de las más reputadas de vino albariño de la Denominación de Origen Rías Baixas, y adquirir también algunos de sus productos.

La plaza está ahora vedada a los vehículos –en coche, sólo es posible atravesarla–, por lo que la contemplación del entorno es deliciosa: el pazo, la iglesia de San Benito, de campanarios barrocos –donde descansan el primer vizconde de Fefiñáns y su esposa–, y la bella arquitectura de la primera línea de un casco histórico de calles y plazas empedradas en el que conviven pequeños pazos y casas señoriales con construcciones más modestas, típicas de la arquitectura tradicional gallega. Un conjunto histórico-artístico con sabor hidalgo y marinero que le ha valido la declaración por la Xunta de Galicia de Bien de Interés Cultural, la máxima categoría en cuanto a la protección y reconocimiento patrimonial en Galicia.

Gallegos ilustres
El municipio de Cambados, emplazado en la desembocadura del río Umia, a la orilla de la ría de Arousa, es cuna de gallegos ilustres y de ello queda constancia en las calles de su casco antiguo. Una réplica de su “A naiciña” recuerda al escultor Francisco Asorey, y la casa donde nació y vivió hasta los 9 años el poeta y político Ramón Cabanillas –estrecha, de dos pisos, humilde, aunque con aseo, algo inusual en la época, y antiguamente con el característico corredor de las construcciones de las villas marineras– está abierta al público como Casa-Museo en honor al que fue el poeta gallego más relevante de las Irmandades da Fala.

Muy cerca se encuentra, aunque sin señalizar, la casa que albergó la pequeña imprenta de donde salían los escritos y manifiestos del “poeta de la raza”. El paseo traslada al visitante a las primeras décadas del siglo XX, cuando el escritor de Cambados fue nombrado miembro de la Real Academia Gallega (1920) y de la Real Academia Española (1929). Más allá, en la calle Real, otra vivienda recuerda con una placa que allí vivió Valle-Inclán.

De aquí es también Francisco Leiro, reconocido como el mejor escultor gallego vivo, que trabaja ahora a caballo entre Nueva York y Cambados, donde conserva su casa-taller. Después de recorrer el casco histórico y visitar, en lo alto del pueblo, las inquietantes ruinas del templo de Santa Mariña de Dozo, del siglo XV –con sus figuras de la Virgen preñada y el hombre comiendo excrementos–, uno piensa que sólo de aquí podía salir semejante genio.

Capital del vino
Pero Cambados debe mucha de su fama al vino –albariño, por más señas–. La localidad lleva más de 50 años celebrando una popular fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, para ensalzar las cualidades de este vino traído por los monjes del Cluny desde las riberas del Rhin. Aquí, en el corazón de la comarca de O Salnés, en la ría de Arousa, los emparrados en espaldera –sobre piezas de granito de dos metros de altura–, para evitar la humedad del suelo, dominan el paisaje. La climatología atlántica propicia un vino afrutado y ácido al paladar, de baja graduación en azúcar: el albariño en su variedad blanca.

El empuje de la Fiesta del Vino Albariño y la relevancia socioeconómica de la viticultura en O Salnés han convertido a Cambados en una de las capitales estatales del vino y le han conferido un lugar destacado en el ámbito de la cultura vitivinícola mundial, como lo demuestra la existencia del Museo de las Rutas del Vino (Pazo Torrado, una antigua edificación de la segunda mitad del siglo XVIII, muy cerca del de Fefiñáns). En él la telemática permite acercarse al mundo del vino de los cinco continentes –su historia, denominaciones de origen, oferta enoturística…– y pueden visitarse salas destinadas a la Fiesta del Albariño, el Capítulo Serenísimo de los Caballeros y Damas del albariño, la cata y los artistas gallegos que en sus distintas facetas han ensalzado el mundo del vino.
[Actualización: El contenido de este museo ha sido trasladado al Museo Etnográfico y del Vino, y el Pazo Torrado está dedicado a sala de exposiciones].

Y por si éste fuera poco para justificar el papel preponderante de Cambados en la cultura gallega del vino, todavía queda el Museo Etnográfico y del Vino. Para visitarlo, hay que abandonar el centro histórico y dirigirse al lugar llamado A Pastora. Aquí, junto a las ya citadas ruinas de Santa Mariña de Dozo, sobre una antigua casa rectoral y un edificio de nueva construcción unidos por una pasarela, se encuentra el primer museo del vino de Galicia y uno de los primeros del Estado: un recorrido por la historia, el arte, la geografía, la cultura popular y todos los aspectos vitivinícolas de las Rías Baixas.

Santo Tomé do Mar
Cambados es arquitectura y es vino, pero también es mar. La localidad actual es fruto de la unión de tres villas históricas: Fefiñáns (casco antiguo), Cambados (el actual centro urbano) y Santo Tomé do Mar, el apartado barrio de pescadores frente a la torre de San Sadurniño, construída en el siglo X para la defensa marítima de la población.

Sus casas-remo pintadas a la manera tradicional con vivos colores, o con fachadas recubiertas de conchas de vieira cuidadosamente colocadas como aislante; otras con la baranda donde antiguamente se ponían a secar las redes y de las que hoy cuelga la ropa, contrastan con los pazos que salpican el trayecto desde el centro y sus inmediaciones –desde el de Fefiñáns hasta los de Bazán (hoy, Parador Nacional de Turismo), Fajardo, Molto y Montesacro, pasando por los de Ulloa y A Capitana–, muestra de una cultura palaciega que tuvo su gran esplendor en esta tierra y que quedó inmortalizada en la obra de otra asidua de la zona, la escritora Emilia Pardo Bazán.

El barrio de pescadores ofrece un interesante paseo por callejuelas donde la quietud del día sólo la altera algún inoportuno automóvil. Aquí se encuentra el Museo de la Casa del Pescador, que da cuenta de la forma de vida de los pescadores de la zona, de sus hábitos y costumbres, y de la distribución y los elementos de construcción de sus viviendas, y proporciona información sobre los nudos marineros, las especies capturadas y el marisqueo.

Desde el paseo marítimo, donde corretean los niños pequeños con sus bicicletas, se extiende ante nuestros ojos el Esteiro do Umia, en la Ensenada de O Bao, zona de invernada de aves acuáticas en el Oeste peninsular, un paisaje dominado por el islote de San Sadurniño –con acceso por un puente de piedra– que presenta una estampa desigual según el estado de la marea: un mar bravío hasta el muro del paseo o una inmensa llanura de lodazal y bajíos imposibles. Tan desigual y tan conmovedor como resulta la propia Cambados.

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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

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