Carrís Beiramar, un hotel urbano en el corazón del puerto pesquero de Vigo

Hace apenas tres semanas que se inauguró, y el Hotel Carrís Beiramar ha generado una curiosidad digna de tenerse en cuenta. Será por su situación, en la zona más industrial de Vigo, Beiramar, o será porque ha sido construido formando un conjunto arquitectónico con el muy loado Auditorio-Centro de Congresos Mar de Vigo, o por el esfuerzo promocional que llevan a cabo sus directivos, con una política de comunicación volcada desde el principio en redes sociales, el caso es que el nuevo hotel tiene gancho.
El Hotel Carrís Beiramar (cuatro estrellas) es el cuarto de una cadena hotelera que, en régimen de propiedad, alquiler o gestión, a finales de este año contará con siete establecimientos en la zona Galicia-Norte de Portugal, todos ellos con un denominador común: su ubicación en lugares estratégicos y su apuesta por el diseño, la arquitectura y el arte. Son éstos: Carrís Almirante (Ferrol), Carrís Alfonso IX (Sarria, Lugo), Metropol by Carrís (Lugo), Carrís Beiramar (Vigo), Carrís Casa de la Troya (Santiago de Compostela, inauguración en julio), Carrís Porto Ribeira (Oporto, inauguración en septiembre) y Carrís Cardenal Quevedo (Ourense, inauguración en diciembre).
En arquitectura, el Carrís Beiramar es el más contemporáneo. Diseñado por César Portela, destaca por sus volúmenes rectangulares y la combinación del granito, el vidrio y el acero.
En el interior, la madera oscura, las líneas rectas, las puertas lisas, los espacios diáfanos… le dan un punto de modernidad sin estridencias gracias al cual resulta agradable para todo tipo de públicos. En el hall, los sofás son de diseño holandés, y las lámparas, de papel shoji del diseñador americano-japonés Isamu Noguchi. Sobre la pared, destacan unas esculturas en pan de oro de caras humanas, del portugués Paulo Neves –como alegoría del cruce de personas que se produce en un hotel–, y estos días se pueden contemplar también las Pop Marilyns del humorista y pintor Moncho Borrajo.
Imagen de una habitación con terraza exterior, tomada durante los preparativos de la inauguración. © Marta G. Brea
En otra demostración de su cuidada atención al arte, el Hotel Carrís Beiramar ha bautizado sus salones con nombres de algunos de los más prestigiosos pintores gallegos. El restaurante se llama Lugrís, y sus tres salones dedicados a congresos y reuniones, Lodeiro, Laxeiro y Avendaño.
Las habitaciones, decoradas con un grabado de madera de Paulo Neves evocativo del mar, son amplias y cómodas, con colchones de gama alta y algodones egipcios para asegurar el confort; y en sus baños entra la luz natural por una cristalera en la pared contigua que se oculta tras una persiana enrollable.
El restaurante, con capacidad para 200 comensales, es un espacio dominado por la luz del gran ventanal con terraza exterior y vistas a la Ría. Y su carta, obra del chef catalán Marc Mora, donde caben desde un arroz con zamburiñas hasta unas navajas con majado de cítricos.
Al hablar del Hotel Carrís Beiramar no pueden obviarse las reacciones que provocó la ubicación del conjunto que forma con el Auditorio-Palacio de Congresos frente al puerto pesquero, sobre el solar que ocupó el próspero grupo de empresas Casa Mar –llegó a tener 14 empresas, 101 buques pesqueros faenando en todos los caladeros del mundo y 2.500 trabajadores– desde los años 40 del pasado siglo hasta su cierre en 1994.
Terraza de una habitación, con la panorámica del puerto pesquero, en días previos a la inauguración. © Marta G. Brea
Los vigueses llevan años preguntándose si esta zona donde se asienta la industria pesquera, frigorífica y conservera es la más idónea para un equipamiento destinado al ocio y al turismo, y al menos en un primer momento su construcción fue considerada incluso un estorbo para la actividad del puerto pesquero.
Y, sin embargo, la ubicación es uno de los argumentos más destacados de su singular encanto. Quien se aloje en una de sus 121 habitaciones, con terrazas acristaladas de suelo de madera y mobiliario de teca, descubrirá la razón de la pujanza industrial y económica de la primera ciudad de Galicia.
Desde esas terrazas –algunas son ideales para eventos privados por su amplitud–, se contemplan los barcos congeladores atracados en la Dársena de Bouzas; el buque Ro-Ro Volcán de Tinamar que se construye en el emblemático astillero Barreras; los tejados de los frigoríficos de Pereira; las naves de Pescapuerta y Pescanova… No es la acostumbrada e idílica estampa marítima, pero sí una vista que emociona por su profundo significado y que el Hotel Carrís Beiramar pone ahora en valor turístico.
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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

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