Combinado de playa y senderismo en la isla de Ons

Excursionistas de camino de la playa nudista de Melide, al fondo.

Después de comer el pulpo en caldeirada de Casa Checho y rematar la comida con un buen surtido de postres caseros, lo normal es que el programa previsto para pasar el día en la isla de Ons sufra variaciones.

¿Quién tiene ganas a las 16:30 horas de iniciar la ruta de senderismo más larga de la isla de Ons? Visitar el Buraco do Inferno (Agujero del Infierno) suena muy bien, igual que la promesa de contemplar las magníficas vistas desde el mirador de Ferodentos, pero estamos hablando de una ruta de 2 horas y media andando… Antes de comer ya hemos ido hasta la playa nudista de Melide y, de vuelta, hemos pasado por el faro. ¿A nadie le apetece ahora solazarse un rato en alguna otra playa? A todos.

Así que por unanimidad el grupo se queda en la playa de Canexol, con el propósito de iniciar más tarde el recorrido por la Ruta Sur que nos llevará a los abruptos acantilados de la isla.
Playa de Canexol.
La tranquilidad en Canexol dura un suspiro, pues enseguida se llena de niños y niñas que pasan unos días en el campamento juvenil de Pereiró, donde la Xunta de Galicia organiza anualmente campamentos de verano para escolares, y que alborotan por el extenso roquedal que deja a la vista la marea baja.
Ons es la única isla habitada del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, y aunque se cuentan hasta 92 viviendas, en invierno solo residen aquí cinco matrimonios de personas mayores. Algunas casas se alquilan en verano, pero sobre los detalles solo logro saber que a precios astronómicos. La isla dispone también de una zona de acampada controlada, por lo que se ve mucha gente joven y, en general, mucho look hippie y rastafari.
Finalmente, son las 19:00 cuando decidimos poner rumbo al Buraco do Inferno, uno de los lugares más llamativos de la isla de Ons. Enseguida ascendemos por un camino arbolado hasta el cercano campamento juvenil, situado en una gran explanada rodeada de árboles. Luego el camino discurre llano, primero entre un frondoso pinar y después por amplias extensiones de tojos y brezos.
Mirador de Fedorentos.
En un desvío, a 100 metros se encuentra el mirador de Fedorentos, sobre un acantilado donde anidan las gaviotas. A nuestros pies, la redondez de la pequeña isla de Onza y tras ella, la montañosa fachada Norte de las Cíes. Pese al verano inglés que estamos teniendo, la tarde se ha despejado tanto que podemos abarcar con la vista el arco desde la playa de A Lanzada hasta Cabo Silleiro.
Volvemos sobre nuestros pasos para alcanzar el Buraco do Inferno. El agujero, vallado, comunica con el mar en vertical. Por sus dimensiones (70 metros de desarrollo horizontal y un desnivel de 43 metros) es una de las más interesantes cuevas marinas sumergidas inventariadas en España. Es habitual atribuir su origen a la acción de las olas sobre la pared del acantilado a lo largo de miles de años, pero los geólogos apuntan también factores relacionados con las rocas y fenómenos de la corteza terrestre.
Buraco do Inferno.
Las rocas al borde del acantilado invitan a sentarse un rato a contemplar el paisaje y las paredes donde crecen los codiciados y famosos percebes de la isla de Ons. No faltan las cruces tan comunes en los acantilados, en memoria de náufragos o de pescadores, y los visitantes se fotografían junto a ellas. Aquí se alzan dos cruces, con treinta años de diferencia. La primera, en cemento armado, data de 1963 y recuerda al guardamarina J.L. Herrero Paadín, y en la segunda, tallada en piedra, solo figura el nombre de Anxo, fallecido en 1993. A todos nos gustaría conocer sus respectivas historias.
De vuelta, en las rocas de la Ensenada de Caniveliñascomprobamos que persisten los restos de la marea negra del “Prestige”, un desastre ecológico del que el próximo noviembre se cumplirán diez años y que afectó de lleno al Parque Nacional de la Islas Atlánticas.
Panorámica desde el Sur de la isla de Ons, con el faro en el alto.
El sendero nos lleva, finalmente, hasta la moderna iglesia de San Xaquín, con su portada adornada con mosaicos y la inscripción de una cantiga: “San Xaquinciño da Illa, dainos un ventiño en popa pra chegar ao noso porto, que temos a vela rota”. Son las 21:00 horas, toca regresar y nos encomendamos a San Xaquín repitiendo la letra de su cantiga, pero a alguien se le ocurre la feliz idea:

– ¿Y si nos quedamos a dormir en el fondeo?
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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

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