La fotógrafa Ruth Mathilda Anderson también dejó escrita su visión de Galicia

Ramón Quintás Castro, afilador de Noia. 1926. © Hispanic Society of America.  “(…) Ramón debe de ser un capitalista, ya que tiene un caballo que le carga la rueda de afilar cuando le toca viajar. Otros se desplazan a pie a través de espacios solitarios, con sus espaldas erizadas por los esqueletos raquíticos de decrépitos paraguas”. (Ruth Matilda Anderson).

 

Queda solo un mes para que se clausure en Vigo y en Ferrol la exposición dedicada a la Galicia que fotografió Ruth Mathilda Anderson entre 1924 y 1926 para la Hispanic Society of America, que ha mostrado a decenas de miles de personas el valor documental de cientos de imágenes, reflejo de un mundo perdido, que abarcan desde monumentos y hórreos hasta fiestas religiosas o populares, escenas de la vida cotidiana, de los oficios, de los mercados, de las ciudades y de los pueblos de la Galicia de antaño.

Muchas menos personas habrán ojeado el magnífico libro-catálogo que editó la Fundación Caixagalicia, en el que se narra la filosofía que guió el nacimiento de la Hispanic Society of America, la personalidad de su fundador, Archer Milton Huntington, y las expediciones de fotógrafos a España, entre los que se encontraban la estadounidense Ruth Mathilda y su padre, el fotógrafo sueco Alfred Anderson, para dotar de contenido a una institución concebida como un lugar de estudio de la cultura española en todas sus facetas.
Entre otras muchas razones, el libro-catálogo merece la pena porque, además de dar a conocer la obra gráfica de Ruth Mathilda Anderson, reproduce las notas y apuntes con que la autora detallaba sus fotografías, tan importantes para ella a la hora de procesar y seleccionar su ingente trabajo, e incluye el diario del viaje que escribió su padre, lleno de anécdotas y curiosidades, y las dificultades, sobre todo logísticas, que tuvieron que sortear para realizar su trabajo.
Ruth Mathilda Anderson viajó en dos ocasiones a Galicia. La primera, con su padre, y la segunda, con otra empleada de la Hispanic Society of America, la fotógrafa Frances Spalding. Sus notas son de gran valor documental y se leen con auténtico placer. No sólo ofrecen una descripción de la fotografía, sino que Ruth Mathilda da sobradas muestras de estar documentada sobre la realidad que retrataba, y deja retazos de su personalidad y de la curiosidad que guió su trabajo.
Parecen escritas a vuelapluma y algunos apuntes tienen un punto de subjetividad chocante. Lo mismo hace suposiciones sobre el modo en que pasaban las tardes los maridos de las “mujeres de edad” de Muxía  –”parece que o bien se van a la cama o bien van a la taberna”–  como reflexiona sobre el triste destino de las mulas y los caballos: “Una suele ver vacas y bueyes lustrosos y satisfechos, pero los caballos y las mulas son universalmente maltratados”, escribe en torno a la fotografía que tomó de un carro semivolcado que tiraba una “desdichada” mula en Allariz.
Tanto el diario de viaje de Alfred Anderson como la recopilación de las notas correspondientes a las fotografías de esta gran exposición transportan fácilmente a aquella Galicia de principios del siglo XX en proceso de transformación, en la que un hombre y una mujer extranjeros, cargados con varias cámaras, trípodes y maletas con lentes, películas y productos para el revelado, causaban asombro y curiosidad entre la gente.
Una reacción que la propia Ruth Mathilda Anderson cuenta en la descripción de una imagen tomada en Raxó (Pontevedra): “Escena industrial en una tarde de domingo de labor de investigación etnológica. Dejamos el coche en la carretera mientras íbamos a subir a una colina donde tiramos las dos fotografías siguientes. En el camino de vuelta vimos que Nuestra Señora [así llamaban a su coche] se había convertido en el centro de un activo interés por parte de una multitud de niños, muchachos, muchachas, vacas y ovejas. Desde esta distancia es difícil juzgar quién es el investigador y quién el investigado, ya que ambos lados se osbservaban y cuestionaban”.
La muestra, titulada “Ruth Mathilda Anderson. Una mirada de antaño”, ya fue exhibida en Lugo y A Coruña, y estará abierta en las sedes de la Fundación Caixagalicia de Vigo y Ferrol hasta el próximo día 9 de enero.
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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

Hay 3 comentarios

  1. Avatar Edmundo dice:

    Me gusta mucho la fotografía de Mathilda Anderson, su visión del mundo cotidiano con sus errores y aciertos, pero indudablemente un mundo decadente que melancólicamente se apodera de las tomas de la fotógrafa y ésta la captura y la muestra al mismo mundo del cual extrae el material de su arte. Es una verdadera joya moderna.

  2. Avatar Edurne dice:

    Gracias, Manuel. Te recomiendo que consigas un catálogo porque de verdad que es una joya.

    Un saludo.

  3. Genial.Sólo lamento no poder verla en Lugo.

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