La hora de las compras

Publicado en “Turgalicia. Revista para descubrir Galicia”. Núm. 5. Agosto 2006-Noviembre 2006

¿Vendría usted a cualquier lugar de Galicia y se llevaría una camiseta con el rótulo “Una persona que me quiere mucho me trajo esta camiseta de Galicia”? Podría coleccionarlas en todas sus variantes según la ciudad o la Comunidad Autónoma que visite porque las hay iguales para quienes viajan a Tenerife, a Asturias, a Málaga, a Palma, a Zaragoza… No. No parece una gran idea.
¿Y unas castañuelas decoradas con la imagen de un torero o de una folclórica? Los turistas extranjeros que viajan en cruceros de lujo extremo lo hacen. Nada más bajar del barco, se detienen en las tiendas de souvenirs de la Estación Marítima de Vigo atraídos por la multitud de artículos typical spanish que les brinda su escala en un puerto gallego. Es de suponer que, de tener mayor conocimiento sobre la tierra que pisan, jamás las adquirirían, aunque nunca se sabe.
Si es usted de los que disfrutan conociendo –en toda la extensión del término– lugares; de los que se interesan por la forma de ser, de vivir y de disfrutar de las gentes de allá adonde va; de los que les gusta impregnarse de la esencia de los pueblos, siga leyendo, porque es posible que se enamore de un destino turístico que, recordando su lema promocional, es único.
Aquí puede encontrar todas las modalidades turísticas que manejan los expertos. Y bien diferenciadas de otras: un turismo de sol y playa nada masificado; casas rurales modélicas por su arquitectura; unas condiciones excepcionales para la náutica deportiva; una importante concentración de recursos termales… Y, adelantándose al regreso a casa, en el capítulo de compras, un modernísimo catálogo de productos autóctonos, originales, artesanos muchos de ellos, con sello gallego, diseño y calidad.
Alejémonos, pues, de los centros turísticos por excelencia y de los escaparates atiborrados de baratijas, y conozcamos una realidad cultural rica y original con la que podremos topar en cualquier localidad gallega, con sólo tener despiertos los sentidos, que nos permitirá llevarnos un recuerdo material o hacer un presente con sabor gallego.

Artesanía y turismo, de la mano

Topamos, pues, con la artesanía, un sector que, casualmente, acaba de protagonizar en Teherán (Irán) la I Conferencia de Turismo y Artesanía de la Organización Mundial del Turismo, por la importancia recíproca de la artesanía en el desarrollo del turismo, y de éste como agente para la protección y conservación de los oficios.
Y hablamos con el presidente de la Asociación Galega de Artesáns (AGA), Manuel González, quien opina que “los artesanos de hoy siguen siendo para el público una referencia de prestigio, y la artesanía un término sinónimo de autenticidad y trabajo bien hecho”. Muchos años en el sector le han dado una clara visión del fenómeno turístico en Galicia: “Creo que las personas que hacen turismo en Galicia vienen en busca de la autenticidad que encuentran en el paisaje, en las personas, en la gastronomía (la mayoría se acordarán toda su vida del pan) y también en los objetos que se producen en Galicia. Objetos que transportan sutiles mensajes que hablan de formas de entender la vida, del paisaje humano, de la cultura popular y contemporánea. Estos mensajes se contienen en las obras de los artesanos y por eso son apreciados por nuestros visitantes”.
La madera, la forja, el barro, el cuero, el lino, la plata, el azabache, el vidrio… han determinado durante siglos parte de la actividad económica de las gentes de Galicia. En una extensión geográfica relativamente pequeña, los oficios han dado fama a comarcas enteras. A Estrada y Sarria tienen tradición maderera; Santiago es tierra de plateros y azabacheros; Buño (Malpica de Bergantiños, A Coruña) y Niñodaguia y Gundivós (A Ribeira Sacra) de alfareros y ceramistas; Camariñas (A Coruña) es la capital del encaje… La tradición ha sido continuada por nuevos artesanos, que aúnan conocimiento del oficio con innovación en diseños, formas y productos, adaptados a los gustos y las necesidades de la sociedad moderna, y que comercializan sus productos en tiendas especializadas, en ferias populares o por el tradicional método del encargo directo.
La calidad es una exigencia de todos ellos, y su prestigio va aumentando conforme su oferta se hace más visible. En este sentido, acciones como la creación de la marca Artesanía de Galicia, propiedad de la Consellería de Innovación e Industria, marcan un antes y un después en la imagen de la artesanía gallega.
Prácticamente la totalidad de los 380 socios de la AGA están inscritos en el Registro General de la Artesanía de Galicia. “Artesanía de Galicia nos une en lo comercial, pero también, y muy importante, en lo simbólico. La marca actúa como un paraguas de promoción que busca reforzar la visibilidad de la artesanía. Y para los consumidores es una garantía de origen que añade valor a los productos. Si no existiera, tendríamos que inventarla, aunque todavía queda mucho que hacer para consolidarla”, señala Manuel González.

Las socorridas camisetas

Si hay un producto que se vende bien entre los turistas, es la camiseta. Y en torno a él se ha producido también una revisión de diseños –entalladas para mujer, rectas para hombre, con asas o sin ellas…– y de motivos, en la mayoría de los casos ligados a la idiosincrasia gallega. Creatividad, juego, diversión y una oportunidad laboral son ingredientes que han originado, en los últimos años, la explosión de una decena de pequeñas empresas dedicadas a la creación, diseño, comercialización y distribución de camisetas y sudaderas. Algunas se han atrevido también con accesorios como paraguas, chubasqueros, bolsos de playa, o con objetos como tazas o mecheros. Son, fundamentalmente, productos de consumo interno, que van ganando terreno en las tiendas y entre la juventud, por su diseño, su carácter humorístico o transgresor, y un made in Galicia que “revaloriza lo autóctono” y que se lleva con orgullo. Personajes del mundo del cine las han lucido en televisión, y son cada vez más apreciadas entre un tipo de turista que es calificado como “con cierto bagaje cultural y cierto poder adquisitivo”.
“Lo que más valora el público es el tratamiento de los temas desde el punto de vista del humor, la famosa retranca, y la nueva visión que le damos a unos temas que eran plasmados con una iconografía que no era la apropiada para el siglo en el que estamos”, señalan los creadores de una de estas empresas de estampación de camisetas.

La “reconversión” del souvenir

El camino de “reconversión” de la camiseta podría ser recorrido, de la mano de los artesanos, por el souvenir gallego convencional (las imágenes del Apóstol, la vieira del peregrino y la catedral de Santiago como iconos excepcionales, reproducidas en todo tipo de objetos de dudosa utilidad).
De hecho, en Galicia muchos artesanos realizan excelentes reproducciones o maquetas de construcciones populares e incluso del propio Apóstol, pero, como indica el presidente de la Asociación Galega de Artesáns, “quedan ocultos por la avalancha de estos productos baratos que inunda los escaparates de muchas tiendas de recuerdos”.
La idea de la Asociación Galega de Artesáns es, en consecuencia, proponer “objetos inteligentes” que cumplan la función del souvenir; en definitiva, dar paso a una nueva generación de objetos que evoquen satisfactoriamente el lugar que se visita.
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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

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