Las novelas Toca. El oro de la Gallaecia y Toca. El yugo de Roma te invitan a un viaje cultural por los confines de la montaña lucense
Textos y fotografías: SONIA MARÍA GARCÍA GARCÍA
Ruta 2 – DE FOLGOSO DO COUREL AL VAL DO RÍO PEQUENO
(De interés etnográfico, humano, arqueológico, paisajístico y natural).
Situación: Entre la capital del ayuntamiento de Folgoso do Courel y O Val do río Pequeno.
«Toca le mostró un lugar en el río de especial belleza al que llamaban el Pozo das Mulas, con grandes bolas de roca en el cauce llegadas hasta allí sin que nadie supiera cómo, quizás por deseo de las diosas de las aguas.» (Toca. El oro de la Gallaecia)
CASTRO DE FOUCIÑOS: Se puede observar desde la carretera que une Folgoso do Courel y Ferreirós de Abaixo (LU- 651) en la ladera contraria a la carretera. Está sin excavar y forma un todo con el paisaje.

Castro de Fouciños
FERREIRÓS DE ARRIBA: Sobre él se asienta el castro de A PENA DA COROA o TESO DA CROA. Abundan en este pueblo los molinos, uno de ellos funcionó como fábrica de luz y es famosa su Fonte do Fedo, de aguas medicinales.
FERREIRÓS DE ABAIXO: Tuvo su propia ferrería y quedan unos restos de su capilla dedicada a Santiago.
POZO DAS MULAS: Señalizado unos metros más adelante de Ferreirós de Abaixo en dirección a Seoane, donde se puede dejar el coche en una pequeña explanada de tierra al borde de la carretera (LU- 651). Por un sendero se desciende hasta el río gozando de su bosque de ribera y de las aguas del río Lor. Un lugar espectacular para la desconexión. Se puede continuar por la orilla izquierda del Lor hasta A Ponte das Arandainas.


Pozo das Mulas, en el río Lor, y señalización en sus proximidades
PENA DOS CÍPALOS: En la carretera que une Ferreirós de Abaixo y A Ferrería Vella (LU- 651), que transcurre por la orilla derecha del río Lor, a la altura de un panel informativo del Coto de pesca dejamos el coche y nos internamos por un sendero hacia el Lor. Lo que aparece ante nuestros ojos es una pared de roca espectacular en un estrechamiento del río que se abre al pasar por el lugar en aguas mansas si el río lleva poca agua. Un lugar perfecto para gozar de la tranquilidad y jugar a adivinar formas en las rocas. ¡Muchas os sorprenderán!

Pena dos Cípalos
CASTRO DE MEGOXE: Es otro de los castros vinculados a la extracción y lavado de oro. Se sitúa en un espolón rodeado de un antiguo meandro del río Lor, hoy seco, que le sirve de foso. Se accede a él sin dificultad desde la carretera (LU- 651) y se divisa desde lo alto si se coge la carretera que lleva a Seceda. Se encuentra sin excavar y bajo la vegetación, por lo que, si se accede a él, conviene ir con cuidado ante la presencia de pozos y la posibilidad de dar traspiés.

Castro de Megoxe
CASTRO DA TORRE: Fue construído en el siglo I d. C. , abandonado posteriormente y ocupado de nuevo a partir del siglo IV. Funcionaba como punto de control de paso a las minas de oro de su alrededor. Está situado en un espolón de roca, tiene una superficie de unos seis mil metros cuadrados con dos líneas de murallas, fosos y construcciones en la croa. Su visita es muy interesante y las vistas sobre la Sierra do Courel son impresionantes. Próximo a Sobredo y señalizado, se accede a él a pie desde la carretera que conduce a Sobredo y Seceda.




De izquierda a derecha y de arriba abajo: Castro da Torre; vista de Seoane do Courel, donde se aprecia la excavación de la mina romana de Toribio (arriba a la derecha); vivienda en Seceda, donde destaca uno de los escasos arcos de la arquitectura de O Courel; núcleo de Seceda.
Entre Ferrería Vella y Mercurín, se encuentra O VAL DAS MOURAS/ ENTALADOIROS: Laberinto cárstico producto de la disolución parcial de una placa de roca caliza formando pasos y caminos entre los bloques de roca. Forma parte del souto del pueblo de Mercurín y se accede a él desde la carretera que sube hasta este pueblo desde la (LU- 651). Es hermosísimo. Conviene visitarlo con tiempo, precaución y espíritu ecologista para respetar el entorno de gran valor natural.

Castaño tronzado, que marca una de las entradas al Val das Mouras
CASTRO DE BRÍO: Situado en lo alto de una montaña, quedan restos y las vistas son espectaculares. Se accede desde Mercurín a pie.
MERCURÍN: Nos ofrece vistas espectaculares desde sus ochocientos metros de altitud y posee una capilla dedicada a San Miguel con una Cruz de Santiago (el Camino siempre presente).
Y siempre acompañados por el susurro de las aguas del río LOR.
